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8 de cada 100 kilovatios de electricidad se pierden o se roban en España

14.12.2012 Madrid M. Á. Patiño

Enganches ilegales, pérdidas en el transporte y la distribución... Sea por lo que sea, lo cierto es que la cifra de kilovatios que producen las grandes eléctricas, pero que no logran facturar ha crecido. Desde hace dos años, por la red eléctrica española se están "esfumando" más de 23.000 millones de kilovatios que no cobran las eléctricas, según los últimos datos del informe anual de Unesa, la patronal de las grandes eléctricas, que engloba a Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, HC Energia y E.ON España.

Es una cifra récord. Desde que se pueden consultar las memorias de Unesa la cifra nunca había pasado de 20.000 ó 22.000 millones de kilovatios.

Ahora, las pérdidas de electricidad en la red de transporte, que gestiona Red Eléctrica, y la de distribución, que gestionan prácticamente en su totalidad las cinco grandes eléctricas mencionadas, representa más del 8% de toda la producción disponible. En poco tiempo, estas pérdidas de la red se han incrementado en un punto porcentual. Esos 23.000 millones de kilovatios equivaldrían al consumo de más de siete millones de hogares.

Parte de las pérdidas responde a razones técnicas, por las resistencias físicas que ofrecen los cables y/o transformadores en el transporte y la distribución al paso de los electrones. Pero tradicionalmente a esta fase del negocio eléctrico siempre se le ha atribuido una media de pérdidas de entre el 3% y 4%. Hay que tener en cuenta que España siempre ha sido un país complejo de gestionar eléctricamente.

Las grandes áreas de producción eléctrica (Galicia, Aragón, por ejemplo), están lejos de las regiones con más consumo (Madrid, Cataluña, la costa levantina). El caso más singular es Madrid, que sin producir electricidad es la región que más consume. Cataluña, aunque es una de las regiones con más producción, no tiene suficiente con la que genera.

Con los años, se ha mejorado técnicamente el sistema. Red Eléctrica consigue articularlo cada día para optimizar su funcionamiento y minimizar las pérdidas de transporte. En parte, se ha reducido las necesidades de transporte de electricidad de unas regiones a otras con un sistema más distribuido de producción, que se ha introducido en gran parte por la implantación de las energías renovables. Teóricamente, las pérdidas en transporte deberían haber mejorado. Queda por tanto la pregunta de qué ocurre con el la otra parte de la energía que se esfuma, y cuyo destino es más dudoso.

La práctica de los enganches ilegales, que directamente chupan electricidad de la red si tener contador, no es una novedad en España. Por no hablar de otro tipo de incidencias. Por ejemplo, la existencia de conexiones sin ICP, o Interruptor de control de potencia. Este dispositivo es el que limita la potencia eléctrica que entra en la casa a la que realmente se ha contratado. Equivale a lo que hace muchos años se conocía como los "plomos" de la casa. Cuando se enchufaban más cosas de las que aguantaban los "plomos" estos "se iban". Es decir, se desconectaban.

Muchos usuarios, ilegalmente, quitan el ICP para pagar a la compañía menos potencia eléctrica de la que realmente están disfrutando. Hasta hay foros en Internet que explican como hacer rudimentariamente el bricolaje sobre el ICP. Las pérdidas de red, en parte, se consideran parte del sistema eléctrico en conjunto, con lo cual, se incluyen como costes de todo el sistema y por lo tanto, lo sufragan todos los usuarios.

Si se descontaran las pérdidas técnicas como algo inevitable, el coste económico que supone el resto de las pérdidas podría superar ampliamente los 1.500 millones de euros.